
Tu salario no sube. Tu valor sí puede
El guatemalteco promedio no está perdiendo poder adquisitivo por la inflación. Está atrapado en empleos que no lo protegen, no lo aprovechan y no lo hacen crecer.
Ipsos es una empresa francesa de investigación de mercados y opinión pública, una de las más grandes del mundo. Cada mes le pregunta a unos 20,000 adultos en 30 países qué es lo que más les preocupa. En 2026 el resultado se repite con una consistencia incómoda: tres de las cinco principales preocupaciones del planeta son económicas y personales. La inflación (29%), la pobreza y la desigualdad (28%) y el desempleo (27%). En marzo, el desempleo subió dos puntos y quedó empatado con las otras dos. No son cifras de un país en crisis. Son el promedio del mundo.
En Guatemala, el dato dice otra cosa
Aquí viene lo interesante. Si usted busca la razón guatemalteca de esa angustia en los precios, no la va a encontrar. El ritmo inflacionario cerró julio de 2026 en 2.70%, por debajo del límite inferior de la meta del Banco de Guatemala. En términos técnicos, los precios están portándose bien. Entonces, ¿por qué el mes sigue sintiéndose corto?
Porque en Guatemala el problema no es cuánto cuestan las cosas. Es la calidad del empleo con el que se pagan. Los datos de la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos Continua del INE, correspondientes al primer trimestre de 2026, colocan la informalidad laboral en 64.9%. Casi dos de cada tres personas ocupadas trabajan sin las protecciones de ley. El subempleo alcanza al 13.6%: gente que trabaja menos horas de las que necesita, o en labores que no aprovechan lo que sabe hacer. Y solo el 20.2% de los trabajadores tiene acceso al seguro social.
Traducido: el guatemalteco promedio no está perdiendo poder adquisitivo por la inflación. Está atrapado en empleos que no lo protegen, no lo aprovechan y no lo hacen crecer. Ese es un problema distinto. Y, a diferencia de la inflación, tiene una salida individual.
La variable que sí responde
La inflación no negocia con nadie. Las tasas de interés, el tipo de cambio, los aranceles que otros países deciden imponernos, la contratación de su industria: ninguna de esas variables responde a su esfuerzo personal. Puede anticiparlas, protegerse un poco. No puede moverlas.
Hay una sola variable en esa ecuación que responde directamente a lo que usted decida hacer este año: cuánto vale en el mercado laboral. Esa es la diferencia entre vivir la economía como algo que le pasa y vivirla como algo que puede navegar.
Qué se está revalorizando ahora mismo
Cuando el mercado se aprieta, las oportunidades no desaparecen: se concentran. Y se concentran en perfiles con tres características.
- Movilidad. Quien solo sabe hacer su puesto actual está atado a la suerte de su industria. Quien domina fundamentos de gestión, finanzas y operación puede cambiar de sector cuando su sector se enfría. En una economía volátil, moverse vale más que la antigüedad.
- Criterio financiero. Las empresas dejan de premiar a quien ejecuta y empiezan a premiar a quien decide bien con recursos escasos. Leer un estado financiero, defender un presupuesto, evaluar si un proyecto realmente genera valor: eso separa a quien opera de quien dirige. Y en un país donde la mayoría del tejido empresarial es pequeño e informal, ese criterio es escaso, y por lo tanto caro.
- Capacidad de multiplicar su propio trabajo. Según el AI Monitor 2026 de Ipsos, 62% de los trabajadores en 32 países dice que la inteligencia artificial le ahorró tiempo el último año. Pero el desglose es lo revelador: entre quienes tienen ingresos altos, la cifra sube a 70%; entre quienes tienen ingresos bajos, cae a 54%. La tecnología que prometía nivelar la cancha está, por ahora, ampliando la brecha, porque quien tiene formación para incorporarla la incorpora primero.
Estudiar no es algo que se hace cuando sobra
Existe una intuición muy extendida, y muy costosa: que formarse es para cuando las cosas vayan bien. Cuando sobre el dinero, cuando haya tiempo, cuando la empresa lo pague. La evidencia apunta exactamente en la dirección contraria.
En una economía en expansión, casi cualquiera avanza. En una economía apretada, avanza quien tiene algo que el resto no tiene. Los períodos difíciles son justamente cuando la diferencia entre perfiles se vuelve visible y decisiva. Postergar la formación hasta que mejoren las cosas es postergarla durante los años en que más rendimiento habría dado.
Aquí es donde entramos nosotros
En Grupo Educativo EADE existimos para atender exactamente este escenario: profesionales con responsabilidades reales, que no pueden pausar su vida para volver a un aula, pero que entienden que quedarse quietos también cuesta. Nuestras tres instituciones atacan el problema desde ángulos distintos, según dónde esté usted parado.
EADE Business School se especializa en programas de doble título: licenciatura y maestría en una sola ruta. Para quien no quiere elegir entre terminar la carrera y avanzar al grado que abre puertas directivas, sino resolver ambas cosas en un solo trayecto.
EXEL Business School imparte licenciaturas con énfasis tecnológico y en ingenierías. Es la respuesta directa a esa brecha del 70% contra 54%: los perfiles que dominan la tecnología no la sufren, la usan para multiplicar lo que producen.
Everest Business School ofrece licenciaturas en el área administrativa, gestión de talento humano, psicología organizacional y coaching. Porque en organizaciones que operan con márgenes ajustados, quien sabe dirigir personas —no solo procesos— es el perfil más difícil de reemplazar.
Todos nuestros programas están construidos sobre una premisa simple: lo que usted aprende el lunes debe poder aplicarlo en su trabajo el martes. En un país donde casi dos tercios de la fuerza laboral trabaja en la informalidad, la formación de calidad no es un adorno en el currículum. Es el mecanismo más directo que existe para cruzar al otro lado.
No podemos cambiar la economía de su país. Podemos cambiar su posición dentro de ella.
Sobre las fuentes de este artículo
Ipsos es una empresa de investigación de mercados y opinión pública fundada en 1975, con sede en París y operaciones en unos 90 mercados, incluida Guatemala. Su estudio What Worries the World se aplica cada mes en 30 países a unas 20,000 personas, con la misma pregunta y la misma metodología desde hace más de una década. Eso es lo que permite afirmar que un tema "subió" o "está en su nivel más alto en diez años".
El Instituto Nacional de Estadística (INE) es la entidad oficial encargada de las estadísticas públicas de Guatemala. Su Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos Continua (ENEIC) mide cada trimestre el empleo, el desempleo, el subempleo, la informalidad y los ingresos laborales del país.
El Banco de Guatemala (Banguat) es el banco central. Publica mensualmente el ritmo inflacionario y fija la meta de inflación que sirve de referencia a la política monetaria.
Datos citados: Ipsos, What Worries the World, ediciones enero–agosto 2026 (30 países). Ipsos AI Monitor 2026 (32 países). INE, ENEIC primer trimestre 2026. Banguat e INE, índice de precios al consumidor, julio 2026.

